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Ago 29, 2018

Ducha

¿Cuantas veces estuve acá? Es una pregunta más simple y profunda de lo que parece. Digo, estar en la ducha de enteras, y no ido en planes futuros, ideas mejores, que la actual y real ducha. Unos fideos muy finitos en mi cabeza, una corteza blanda y resistente me recubre, me separa del afuera, materiales de construcción natural me mantienen erguido y dan forma a este cuerpo, materiales que nunca veo, pocas veces recuerdo, pocas veces agradezco por que funcionan bien, normal. Y en la parte superior el cine, las películas tomando toda la atención, se proyectan grandes fantasías de un mundo mejor, un nuevo libro, un éxito económico por hacer algo que parece fácil, dos o tres cositas. Pero en un momento, todo esa película interior se detiene por la fuerza del agua que me rodea, y vislumbro el cuerpo, el baño, en su más clara inmediatez, en su forma de habitar el día de hoy, y hasta me siento un extraño de repente. Siento que cuando dejo de imaginar y vuelvo a la ducha, este momento de mi vida es uno que pensé en muchas duchas pasadas, era el mejor momento, en aquel momento, y ahora solo me quedó el balanceador inclinado hacia delante, el reflejo mental de no mirar mis pies, en este momento digo “ah! claro, que bolú” como reconociendo que ya llegué. Ahí empieza otra ducha, la mejor, la sin historia, la de la llegada, la posta, la real, la que canto, la que voy a recordar como una buena ducha, o simplemente mantengo el silencio interior. Tan solo transcurrieron 5 minutos desde que entré al baño pero qué increíble cuánto cambia la misma experiencia cuando reconozco, recuerdo, la otra vida, la no mental, que es más real. La fantasía de las imagenes y palabras, nos puede sacar tanto que a veces siento que nos transformamos en alienígenas de la realidad, mientras todos pelean por un lugar de verdad en el plano onírico de las ideas. Transcurridos mis momentos de silencio, “me presto a la silla” (nunca entendí esa frase, cómo? “la silla pidió por mi? que honor! ..en fin …otro día) y “me presto a escribir” para compartir lo que me pasa y ver si genero ‘duchas conscientes’ en el buen lector.

 

Ignacio Loizaga